Cuando en 1984 Lorenzo, de cinco años de edad, fue diagnosticado de adrenoleucodistrofia (ALD), los médicos y los científicos desconocían un posible tratamiento para la cura de esta rara enfermedad. Las compañías farmacéuticas se habían preocupado poco o nada, de un problema cuya solución tenía pocos intereses económicos. Sus padres, Augusto y Micaela Odone estaban realmente preocupados. La vida de su hijo estaba en peligro, y nadie sabía cómo ayudarle. Fue entonces, cuando ambos emprendieron la complicada búsqueda de un remedio eficaz que ayudara a su hijo. Poco sabían ellos, leyeron libros, estudiaron la enfermedad y tras una larga búsqueda consiguieron crear un remedio eficaz: el aceite de